El Magníficat en la escuela mercedaria

 

Por Guillermo R. Aguirre Herrera

II Encuentro de los Colegios Mercedarios de España

" Educamos para liberar " - Granada, julio de 2002

A modo de introducción

 Un 24 de septiembre de 1855, en esta ciudad de Granada, en las bóvedas de la iglesia parroquial de San Ildefonso resonaban, pronunciadas por el P. Zegrí, estas hermosas palabras: " ... pero Ntra. Sra. de las Mercedes es de todos y para todos, pues no hay título más dulce, invocación más suave, nomenclatura más clara que la Merced y Misericordia de María. En ella - según San Bernardo - halla el cautivo redención, el triste consuelo, el enfermo salud y el pecador indulgencia y perdón de sus pecados ".

 María de la Merced, madre de misericordia, madre de los marginados, madre de los que " no tienen vino ", liberadora de cautivos,... son títulos hermosos que pueden y deben tener su apoyo en varios textos del Nuevo Testamento. Quizá el más significativo de ellos sea el Magníficat ( Lc 1, 46-55), ese hermoso canto que invierte la estructura de la lógica humana, del Dios que derriba del trono a los poderosos y encumbra a los humildes y oprimidos, que a los hambrientos colma de bienes y a los ricos los despide vacíos; ese canto que manifiesta de un modo claro y contundente la predilección de Dios por los más pobres del mundo, por los pequeños, porque en el banquete de su Reino " los últimos serán los primeros y los primeros, los últimos "; los que han puesto sus esperanzas en el bien-tener, en el bien-estar y en el bien-consumir serán derribados de su trono y encumbrados los que ponen sus esperanzas, la meta y la ilusión de su vida en el bien-ser, bien-sentir y bien-relacionarse. 

Las mercedarias y los mercedarios, ya desde los albores del siglo XIII, conocen a la perfección que en el nivel más bajo de la opresión se encuentran los cautivos: hombres y mujeres que no pueden desplegar sus alas de libertad - esencia de su ser personas - hallándose en serio peligro de no desarrollar su auténtica personalización, de no crecer integralmente como seres humanos, de perder su dignidad y su fe cristiana. Sobre las calamidades de la sociedad de su tiempo - opresiones, esclavitudes e injusticias - dirige los ojos de su compasión y de su amor Pedro Nolasco, el mercader de libertad, y no pudiendo remediarlas por sí mismo, acudió con mil ruegos y plegarias a la Madre de las misericordias; con su inspiración y ayuda funda una orden redentora, la Orden de la Merced, cuyos hijos se han de obligar con su cuarto voto de excelsa y heroica caridad a dar la vida, si necesario fuese, por la libertad y la redención de sus hermanos y hermanas cautivos. 

A lo largo del discurrir de los años las nuevas ramas que van surgiendo en el olivo que Nolasco plantó en el seno de la Iglesia van dando respuesta a las distintas necesidades, esclavitudes, opresiones y marginaciones que van surgiendo en un mundo siempre cambiante; van derramando misericordia entrañable para ser liberadoras y liberadores de los hombres y mujeres que sufren opresión por las nuevas formas de cautividad; pues ellas y ellos tienen la certeza de que : " un solo hombre/mujer cautivo/a y todos/as somos menos libres, un hombre/mujer liberado/a y todos/as nos encontramos más libres ".

El canto del Magníficat presenta la figura de María como profetisa de libertad : ella nos anuncia un tiempo novedoso en clave de justicia y solidaridad que viene a dar superación a la clásica dicotomía de ricos y pobres, potentados y oprimidos ( Lc 1,51-53). Somos plenamente conscientes de que ella, recorriendo el camino de su canto, ha llevado a una realización plena la verdad de Jesucristo: no sólo acoge, desde una escucha activa y apertura personal, su palabra sino que manifiesta un compromiso militante de entrega liberadora-redentora en medio de los hombres y mujeres, por eso se dimensiona desde su ser mujer en las vertientes de mujer-madre, mujer-creyente, mujer-discípula, mujer-maestra, mujer comprometida en el auxilio a los/as marginados/as. 

El canto del Magníficat desde su tridimensionalidad de canto profético de liberación, canto de alabanza y canto de gratitud condensa, de un modo diáfano, la experiencia de María como mujer-creyente. Es un himno de alabanza y gratitud que la Iglesia - Madre y Maestra - puso, acertadamente, en boca de la madre de Jesús, ya desde el orígen de su vocación, como el gran anuncio profético de LIBERACIÓN.

Desde este hermoso telón de fondo, que es el canto del Magníficat , distinguimos tres tipos de personas. En primer lugar nos encontramos con los ricos-potentados , es decir, con aquellos/as que han triunfado en el mundo a costa de los/as otros/as, aquellos/as que en el contexto de nuestras comunidades educativas llevan la competitividad - competencia mal entendida - a sus últimas consecuencias, son padres o madres, educadores o educadoras, alumnos o alumnas que manifiestan con hechos y palabras " lo único importante soy yo, caiga quien caiga " , mis saberes, mis cualidades, dones y carismas no son para compartir, son para mí, para poder tener ya hoy o el día de mañana más poder, más prestigio, más dinero, sobre todo esto último, pues el ídolo de nuestro tiempo tiene nombre y apellidos, se llama: dios - dinero, dios-acaparar, dios-consumir, dios-tener; en defintiva son los/as que miden la calidad educativa por el éxito obtenido en los espacios de competitividad más que por la maduración de la personalidad del alumno/a.

En segundo lugar hallamos a los hambrientos-oprimidos , que padecen en su ser no sólo el sufrimiento de la tierra sino también la prepotencia de los ricos; son en nuestro contexto educativo aquellos/as alumnos/as carentes de capacidades instrumentales básicas, de motivación para el estudio, de autoestima, de interés por formarse como personas, de falta de integración, pues experimentan , en el día a día de su presencia en el sistema educativo , el " yo no valgo ", " yo no puedo", " yo no soy competente", " esto no va conmigo ",...; son aquellos/as padres o madres que, con buena fe pero cansados y desesperados, dimiten de sus funciones, abandonando el papel fundamental que juega la familia en aspectos de socialización primaria y sobre todo - lo más grave - no cumpliendo el deber de ser los primeros responsables de la educación de sus hijos e hijas; son aquellos/as educadores/as que, desmotivados, desilusionados y derrotados por la apatía, objetan de su gran misión de educadores/as para quedarse en el simple papel o función de enseñantes, es decir, transmisores de contenidos de tipo, casi exclusivamente, conceptual, que apuestan más porque sus alumnos/as aprendan de un modo memorístico y repetitivo que por un modo de construcción del conocimiento, es decir, un aprendizaje significativo. 

Pero podemos destacar un tercer grupo de personas: los/as seguidores/as de Jesús, esto es, aquellos/as que asumen el camino de la fe, imitando a María ( Lc 1,45). Ellos y ellas pertenecen socialmente a la órbita de los pobres de este mundo.  Es un grupo nuevo porque tienen capacidad de actuación: han sido llamados/as para transformar el mundo, para hacerlo más habitable y más humano, para ser " luz del mundo y sal de la tierra " , quieren tener un modo de ser y actuar en línea de liberación evangélica, como afirmamos en muchos de nuestros idearios. Son aquellos/as educadores/as, padres o madres que saben que deben aportar a sus alumnos/as , a sus hijos/as, no simplemente un buen nivel de conocimientos o competencias intelectuales - cosa por otra parte absolutamente necesaria en la sociedad de nuestro tiempo-, sino además un referente de interpretación de la realidad que les permita llevar a cabo esa " síntesis fe - vida - cultura "; son aquellos/as alumnos/as que asumen que todos y todas tienen que aprender más y mejor, cada uno/a desarrollando al máximo sus capacidades y potencialidades, dentro de un proceso de aprendizaje cooperativo, para adquirir aquellos conocimientos que les permitan leer, analizar, interpretar y posicionarse ante la realidad desde la perspectiva del valor persona según el evangelio.

¿ Qué canta el Magníficat ?

El Magníficat canta el gozo agradecido de María y el gozo de la Iglesia naciente al constatar que " las maravillas que el Poderoso había hecho en ella "  las sigue realizando su bondad "de generación en generación".

El Magníficat canta el gozo agradecido de María porque sabe que Dios puso sus ojos con cariño en la humildad y pequeñez de su pobreza, que la hace poner su total confianza en el Dios para el que nada es imposible, al mismo tiempo que le hace optar por la causa común con los pobres y humillados de la historia en sus esfuerzos por lograr un mundo más habitable, que es tanto como decir, un mundo más humano, justo, libre y solidario, un mundo donde, a través de las personas, se haga visible y operante la Merced y Misericordia de María.

El Magníficat canta el gozo agradecido de María porque siente que lleva en su seno el principio de toda salvación y liberación; y porque descubre en su propio camino vital de liberación, la libertad que está llegando a todos los hombres y mujeres del mundo.

El Magníficat canta el gozo agradecido de María de saberse elegida gratuitamente por la bondad insospechada de Dios, que, amando a todo hombre y mujer, se pone del lado de los más necesitados, los pobres, los oprimidos, los sin voz, los marginados, los que no cuentan en los proyectos y planes de este mundo. 

El Magníficat canta el gozo agradecido de María de sentir que su ser creyente, su ser discípula de Jesús, libera del egoísmo y abre el corazón a los valores del Reino. " Liberación que aunque se realice de modo diferente según las situaciones, apunta siempre hacia el mismo fin: hacer de los hombres y mujeres hijos e hijas de Dios y hermanos/as entre sí, libres frente a los bienes de este mundo y miembros del Reino de Dios ". ( Leonardo Boff ). 

¿ Podrá entonar el Magníficat nuestra escuela mercedaria ?

Somos conscientes de las muchas esclavitudes, opresiones y cautividades que existen en la sociedad de nuestro tiempo y que oscurecen a los seres humanos y a los pueblos su vocación en Cristo, como la increencia creciente, la ausencia de valores de sentido, el subdesarrollo, la pobreza, la opresión, el materialismo reinante, la manipulación informativa, el vivir en un mundo demasiado virtual, la competitividad abusiva, la violencia usada de modo rápido y contundente como estrategia resolutora de conflictos. Ante ellas se nos presenta con nueva fuerza Jesús, Cristo-Redentor, que nos impulsa a realizar nuestra misión educativa y liberadora como una LIBERACIÓN INTEGRAL: de la persona humana, que alcanza su sentido más pleno cuando descubre y llega a vivir explícitamente su vocación en Cristo; y de la sociedad, que está llamada a configurarse según los valores del Reino.  La situación anteriormente descrita sólo podrá ser superada a través de una EDUCACIÓN LIBERADORA. Porque educar, no es simplemente enseñar. La escuela es algo más que un ámbito de enseñanza, de transmisión de simples contenidos de carácter conceptual, la escuela debe ser un ámbito de educación, un lugar donde se fomenta el desarrollo de capacidades, actitudes y valores, motivaciones e intereses del alumno/a para ayudarle a crecer de un modo integral como persona. Cuando tanto hablamos de globalización, de nuevas tecnologías, de lo virtual,... se oye un gran clamor de aquellos y aquellas que analizando la situación presente y proyectándose hacia el futuro nos gritan : " Sólo la educación adecuada podrá dar a las personas y a los pueblos, la soberanía de su propio destino ".

Nuestra escuela mercedaria será SIGNO DE LIBERACIÓN, CANTO PROFÉTICO DE LIBERTAD, ESPACIO DE EDUCACIÓN LIBERADORA en la medida en que tengamos, desde nuestro carisma, algo distinto que decir, incluso alternativo, en el mundo de la educación. La escuela debe  ser no sólo un espacio de discernimiento de lo que la sociedad pide en cada momento, debe y tiene que ser también un espacio de discernimiento de lo que la sociedad necesita, es decir, de lo que la sociedad tiene que ser. Por eso la escuela cuando educa en valores va remando contracorriente, porque los valores socialmente en alza, en muchos casos, son contravalores desde una perspectiva humanista y cristiana. La escuela está llamada a propiciar rasgos de paz en la cultura cuando vivimos en una sociedad que rinde culto a la violencia; la escuela debe potenciar el trabajo cooperativo que exige mucho de diálogo, tolerancia, disponibilidad y compartir cuando vivimos en un mundo brutalmente competitivo. 

En nuestra escuela mercedaria el centro es la persona como valor absoluto y fin en sí misma; somos conscientes de que la persona " no tiene precio, sino dignidad"; que cada persona es única, singular, original y autónoma. Está pues por encima de todo tipo de estructura, de toda clase, de toda razón de estado, de la razón económica o política. Jesús, el Cristo Libertador, ha puesto siempre al hombre/mujer por encima de la ley, de la norma; por eso le pregunta a la adúltera: ¿ ninguno te ha condenado ?, y afirma de modo categórico que el sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado. El centro de la acción salvífica - liberadora es la persona del hombre/mujer llamado/a a plenitud.

Nuestra escuela mercedaria tendrá hoy plena significación ( quizá más que nunca) solamente si somos capaces de volver a lo sustancial de nuestros orígenes : la misericordia entrañable que cura llagas, remedia males, calma pesares, destierra necesidades, enjuga lágrimas, no deja en nuestros centros mercedarios un solo/a alumno/a abandonado/a, afligido/a, desamparado/a, sin una educación mínima que le permita insertarse en la sociedad en que le toca vivir de un modo pleno como persona; es decir, si hacemos en educación lo que no hace nadie y como no lo hace nadie. Hubo un tiempo en que  nuestra escuela mercedaria se hizo presente donde nadie estaba, de alguna manera hacia una labor de subsidiariedad; se creaban escuelas en los pueblos donde el estado no las tenía, por falta de medios o de maestros; se creaban escuelas para sectores, en aquel entonces marginales de la población, como las mujeres y los pobres; desde mediados del siglo XIX y hasta muy mediado el siglo XX, hicimos lo que nadie hacía y como nadie lo hacía, pues en esa época se tenía la convicción profunda de que la cautividad de la ignorancia es una de las mayores esclavitudes del alma. A lo largo del siglo XXI tenemos que ir dando respuestas creativas e innovadoras a las opresiones, esclavitudes y cautividades del mundo de la escuela: ¿ qué podemos hacer por y para los objetores escolares ?, ¿ qué tipo de integración socio-laboral ofrecemos a los menos dotados ?, ¿ qué hacer con los que nadie quiere por su conflictividad?,... 

Nuestra escuela mercedaria esté donde esté y haga lo que haga, si no es SIGNO TRANSPARENTE DE LA MERCED DE MARÍA, a través de la vivencia de los valores que emanan del carisma mercedario: amor, libertad, justicia y solidaridad, no será más que la sombra de sí misma. Si hacemos lo que hacen todos, si nos metemos en las líneas de competitividad de todos, si no somos capaces, porque no queremos o porque no podemos, de aportar nuestra especificidad mercedaria entonces nos tendríamos que replantear muy seriamente nuestra presencia en el mundo educativo bajo el título de escuela mercedaria. 

Nuestra escuela mercedaria será liberadora cuando nuestros/as alumnos/as la perciban como un espacio social y eclesial donde poder afirmar su yo personal y creyente, abriéndose creativamente a los demás y a la trascendencia, sintiéndose personas y creciendo en libertad.

Nuestra escuela mercedaria será  SIGNO DE LIBERACIÓN, EDUCARÁ DE UN MODO AUTÉNTICO EN LIBERTAD, cuando en su planificación no tenga como eje transversal la competitividad y productividad desmedidas, pues por aquí también se envilece el valor de la persona humana; cuando sea capaz de medir la calidad educativa con instrumentos de medida que nos hagan percibir la maduración integral de la personalidad del alumno/a y no tanto por los éxitos pasajeros en los espacios de competitividad. Estadísticas de aprobados en la selectividad, porcentajes de alumnos/as que alcanzan el graduado en educación secundaria, números que indican la dimensión del fracaso escolar, ranking de puntuación de los/as alumnos/as de nueva admisión en términos académicos pueden ser elementos necesarios para la marcha de un centro educativo, pero nunca lo más nuclear e importante de un centro mercedario, pues la Merced y Misericordia de María utiliza otro tipo de parámetros: la escala de puntuación del amor, la desviación típica que mide nuestra concentración en torno a la acción educativa liberadora y los intervalos de confianza que miden la vivencia de los valores de libertad, justicia y solidaridad con un nivel alto de fiabilidad. 

Nuestra escuela mercedaria ASUMIRÁ LA INVERSIÓN DE LA LÓGICA HUMANA, como en el Magníficat, cuando la atención educativa preferente por el pobre no se convierta en una EDUCACIÓN POBRE. La compasión nos puede , con mucha facilidad, llevar a un abaratamiento de nuestra profesionalidad como educadores y educadoras. La verdadera opción por los más pobres - como han hecho nuestros/as fundadores/as -  es consecuencia de la " plenitud vital " ( de nuestro encuentro con el Dios del Evangelio y con María de la Merced, Evangelio de la Libertad) o es "mercancía" que se utiliza para satisfacer nuestras necesidades, con frecuencia ni confesables ni confesadas. Los pobres, nuestros predilectos en el mundo educativo son - tienen que ser y deben ser - aquellos/as alumnos/as desmotivados, con problemas de integración, con pocas capacidades, conflictivos u objetores escolares que con nuestra inestimable ayuda y comprensión, sin ataduras ( socioculturales, económicas, psicológicas o ambientales) puedan desplegar toda su riqueza personal, toda la bondad recibida del Creador, de aquel que libres los creó y libres los quiere, para que puedan ser cada día más libres, más solidarios, más fraternos, más personas, en definitiva, más " merced ".

Nuestra escuela mercedaria entonará, como María en el Magníficat, un himno de alabanza cuando entienda la tarea educativa como la acción de influencia ejercida sobre el/la alumno/a con el fin de ayudarlo/a a llevar a cabo su "personalización" , es decir, ser libre como definición sustancial de su ser persona. La libertad llega a su máximo de plenitud cuando la persona se pregunta acerca de qué es lo más importante que puede hacer con su libertad y descubre que lo más grande es ponerla al servicio de los demás. Sólo entonces podrá entender que el culmen de la libertad es ponerse de rodillas ante el Dios que nos salva y nos libera, que nos redime con amor y desde el amor. 

Nuestra escuela mercedaria podrá cantar el gozo de la gratitud, como María en el Magníficat, cuando descubra que " la unidad no hace la fuerza " si carecemos de fuerza en el origen y lo que ponemos en común son las correspondientes debilidades, incomprensiones e ignorancias; cuando grite y proclame con hechos y palabras que no es legítimo " descafeinar " nuestra oferta educativa original - la que emana de nuestro carisma - dejándose simplemente fascinar por la cohesión de los grupos, se llamen claustros, apas, consejos escolares,... 

Nuestra escuela mercedaria podrá entonar el Magníficat si toma conciencia de que su valor más importante - el que da pleno sentido a los demás - es la persona como valor absoluto y fin en sí misma, sólo entonces la propuesta del valor de la libertad, de la justicia, de la solidaridad y del amor tendrán un anclaje seguro y no serán meras declaraciones retóricas.

En nuestra escuela mercedaria " EDUCAMOS PARA LIBERAR " , como reza el lema de este II Encuentro, si tomamos como piedra angular de nuestra acción educativa liberadora el texto evangélico : " El Espíritu del Señor está sobre mí porque me ha ungido, me ha enviado para anunciar a los pobres la Buena Nueva, a PROCLAMAR LA LIBERACIÓN A LOS CAUTIVOS, LA VISTA A LOS CIEGOS, PARA DAR LA LIBERTAD A LOS OPRIMIDOS Y PROCLAMAR EL AÑO DE GRACIA DEL SEÑOR " (Lc 4, 18-19).  Lo que supone tener como finalidad de nuestra acción educativa la formación INTEGRAL Y LIBERADORA, de modo que nuestra acción educativa y el testimonio de los educadores y educadoras sea una invitación constante a crecer en libertad, según el Evangelio. Una EDUCACIÓN LIBERADORA que abre a las personas al uso responsable de su libertad personal y al respeto a la libertad de los otros. La libertad que se consigue por la transmisión de la cultura la concebimos como LIBERACIÓN TOTAL DE LA PERSONA , en sus dimensiones personal y colectiva, material y espiritual. 

A la luz de las grandes esclavitudes - cautividades que nos atenazan en nuestro mundo actual, la EDUCACIÓN cobra para nosotros y nosotras, como familia mercedaria en el mundo de la escuela, una importancia extraordinaria, como plataforma liberadora y anuncio de la Buena Nueva de Jesús. 

Nuestra identidad mercedaria nos impulsa a optar por una educación " en y para" la libertad. Lo que supone capacitar a los/as alumnos/as para que sean respetuosos con la libertad de los demás; aprendan a hacer buen uso de su libertad personal y sean conscientes de que la liberación total de la persona se realiza en la DONACIÓN DE SÍ MISMOS en el servicio a los demás. Educar " en y para " la libertad lo debemos hacer visible y operante en tres aspectos fundamentales de la vida de nuestros centros: a) normas y libertad, es decir, establecer normas y fronteras dentro de un clima de democracia participativa; b) relaciones humanas y libertad de expresión y c) trabajo escolar en libertad, no todos lo mismo al mismo tiempo. Debemos potenciar todo aquello que " nos va haciendo más libres para ser liberadores/as ". Si queremos gozar, como comunidades educativas, de la "libertad de los/as hijos/as de Dios ", convirtamos nuestro ambiente del aula, del centro, de las relaciones con los otros y otras en un espacio donde se haga visible, de modo real y efectivo, la LIBERTAD que proclamamos y que llena las paredes y murales de nuestros centros. 

¿ Por qué no entonar el Magníficat en nuestra escuela como educadores/as ?

Nuestra escuela mercedaria hoy, en esta hermosa mañana granadina, quiere, como María, en la persona de sus educadores y educadoras entonar con júbilo su canto profético de liberación, de alabanza y de gratitud. Por ello, imitando a María, mujer libre y liberadora, peregrina y mujer nueva, que nos acompaña cada día - como camino, razón de ser y vida  - en nuestra tarea educativa, tarea que dignifica a quienes la realizamos y eleva la calidad humano - cristiana de nuestros/as alumnos/as , y desde nuestra identificación con ella como mujer, madre, discípula y maestra, recorramos nuestro camino de acción educativa liberadora-redentora entonando nuestro Magníficat, desde esta Granada que nos acoge, tierra de reyes y santos y de poetas la cuna, tierra que rezuma amor mariano, diciendo llenos de júblio, como educadores y educadoras en clave de merced: 

PROCLAMA NUESTRA ALMA LA GRANDEZA DEL SEÑOR, 

- de aquel que llamándose AMOR, al amor nos convoca;
- de aquel que nos ha creado a imagen y semejanza suya;
- de aquel que nos regala, en cada instante, el mundo en que habitamos como espacio educativo para nuestra realización personal y la de nuestros/as alumnos/as;
- de aquel que nos invita, con amor generoso, a ser personas en plenitud, personas con los demás, personas para los demás. 

SE ALEGRA NUESTRO ESPÍRITU EN DIOS, NUESTRO SALVADOR, 

- porque nos ha concedido, con gratuidad infinita, el don de la vida y el don de la fe;
- porque nos ha adornado con alas de libertad, como definición sustancial de nuestro ser;
- porque nos ha personalizado, con nombres propios, como realidades únicas e irrepetibles, con limitaciones y capacidades específicas, con cualidades, dones y carismas;
- porque nos ha obsequiado con un horizonte de felicidad plena, si somos capaces de dar los mínimos en el amor, un amor que es entrega generosa a los demás, dar la vida en la tarea educativa, día tras día, como Él la dio, para ayudar a la construcción de una sociedad y un mundo más justo, libre y solidario, que sólo a través de la EDUCACIÓN LIBERADORA podemos conseguir;
- porque nos ha encumbrado como personas, por encima de toda estructura, de toda clase, de toda razón de estado, económica o política, por eso nos ha hecho irrepetibles, singulares, originales y autónomos.
 

PORQUE HA MIRADO NUESTRA HUMILLACIÓN, 

- se ha fijado con cariño en nuestra pequeñez, en la pobreza y humildad de nuestro ser;
- evaluándonos con la generosidad de quien sabe captar lo positivo, nos ha hecho educadores/as en clave de merced, posibilitando que seamos dadores de vida, para el alumbramiento de personas libres, justas, solidarias y fraternas a través de nuestra acción educativa;
- nos ha regalado el rol de mediadores/as para que nuestros/as alumnos/as aprendan a leer, analizar, interpretar y posicionarse ante la realidad que les rodea desde la perspectiva del valor persona - creyente - mercedario/a.

DESDE AHORA NOS FELICITARÁN TODAS LAS GENERACIONES, 

- porque aún cuando vivimos en una sociedad que no nos valora como educadores/as, porque es cada vez más práctica, materialista, virtual y consumista que considera lo educativo como etiqueta decorativa;
- tenemos la certeza de que Tú, Padre de bondad, no nos consideras como "algo" sino como "alguien" y que te relacionas con nosotros/as como un Tú hacia otro tú en clima de amor;
- sabemos que nos dices que valemos tanto que pones Tú libertad al servicio de nuestro bien para que seamos aún más libres;
- por eso tenemos la certeza de que nuestra entrega generosa a la misión educativa será recompensada, como nos decía el P. Zegrí,
no sólo por Ti siempre santo, siempre misericordioso, sino que también recibiremos de nuestros/as alumnos/as el testimonio más expreso de gratitud y de reconocimiento que en su día nos tributarán por nuestros desvelos y cuidados.
 

PORQUE EL PODEROSO HA HECHO OBRAS GRANDES POR NOSOTROS/AS, 

- dándonos la vocación de ser educador/a mercedario/a, vocación que llega a su plenitud cuando somos capaces de volver a lo sustancial y originario de nuestros/as fundadores/as: hacer en el campo educativo lo que no hace nadie y como no lo hace nadie, a través de la misericordia entrañable;
- enviándonos al mundo de la escuela para llevar un mensaje que no es nuestro, tampoco es nuestra la palabra de contamos y hace vida, es la "Buena Nueva" que Jesús viene a ofrecer a los hombres y  a las mujeres;
- haciéndonos mediadores/as de caminos nuevos, caminos de esperanza, ilusión y alegría, desde nuestra apertura a los/as otros/as, la empatía con los/as otros/as;
- colocándonos como una especie de manos históricas de su acción sobre los/as alumnos/as a través de nuestra palabra y nuestra presencia.Es el mismo Jesús, el Maestro, quien nos dice a cada uno/a de nosotros/as : " Ve a decir y testificar con tu acción docente cuanto yo dije y testifiqué ".
- Pero, el Padre de bondad, no sólo ha hecho obras grandes en nuestro favor, también en favor de nuestros/as alumnos/as a través de nuestra acción educativa, posibilitando que aprendan más y mejor según sus capacidades, ritmos, motivaciones e intereses; que aprendan a adquirir la capacidad de transformar y construir nuevos conocimientos; haciendo que nuestros/as alumnos/as perciban la escuela, el aula, el patio de recreo como un espacio social y eclesial donde puedan afirmar su yo, abriéndose de un modo creativo a los demás, sintiéndose personas y creciendo en libertad.

SU NOMBRE ES SANTO,

- porque Él mismo es santidad, nos llama a nuestra vocación de santidad y evangelización como educadores/as ;
- porque Jesús, el Señor, predicó la santidad de vida  a todos/as y cada uno/a de sus discípulos/as, de cualquier condición que fuesen, debemos cumplir su llamada : " Sed, pues, vosotros/as perfectos/as como vuestro Padre celestial es perfecto " ( Mt 5,48);
- porque estamos llamados/as, desde cualquier estado o condición, a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad, santidad con la cual, aún en la sociedad terrena, se promueve un modo de vivir más humano, más conforme con los valores del Reino;
- todos/as y cada uno/a de nosotros/as debemos ser santos, siguiendo las huellas de Jesús y amoldándonos a su imagen;
- por eso nuestra enseñanza en parábolas - como metodología de libertad - debe potenciar el entendimiento en los humildes y sencillos de nuestras escuelas. 

Y SU MISERICORDIA LLEGA A SU FIELES DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN, 

- porque estemos donde estemos y hagamos lo que hagamos, como educadores/as mercedarios/as, debemos ser SIGNO de la transparencia del Reino, debemos ser testigos de sus valores, para que el mandato de Jesús : " Id y enseñad..." (Mt 28,19), se vaya haciendo realidad misericordiosa en nuestro mundo;
- porque su misericordia entrañable seguirá llegando también a través de nosotros si somos signo de misericordia, de merced, y esto va a depender de
" nuestro encuentro con el Señor ";
- porque si fomentamos la vivencia del valor de la misericordia en nuestra relación con nuestros/as alumnos/as y en nuestra convivencia diaria educamos a las nuevas generaciones en la capacidad de saber mirar las llagas, los males, los pesares, las necesidades, las lágrimas del mundo en el que viven, posibilitando dar una respuesta, desde el amor y con amor, para que sean capaces de curarlas, remediarlos, calmarlos, desterrarlas, enjugarlas,... 

EL HACE PROEZAS CON SU BRAZO: DISPERSA A LOS SOBERBIOS DE CORAZÓN, DERRIBA DEL TRONO A LOS PODEROSOS Y ENALTECE A LOS HUMILDES, 

- y nosotros/as como brazos de la acción histórica de Dios en el mundo debemos dispersar a los soberbios/as de corazón que habitan en el mundo de la escuela, que son aquellos/as que lo saben todo, que no tienen nada que aprender ni compartir, que se sienten autosuficientes y caminan por nuestros centros mirándonos a los demás en perspectiva caballera, es decir, desde arriba;
- debemos derribar de su trono, con nuestro talante personal y estilo de enseñanza, aquellas planificaciones sociales, educativas, políticas o económicas cuyo "eje transversal" es la "productividad " y "competitividad", que generan espacios o ámbitos donde se expulsa despiadadamente del sistema a las personas de menos capacidad productiva, bien sea por su edad, por sus limitaciones, etc; por aquí también se envilece el valor de la persona.
- Y nosotros/as como educadores/as mercedarios/as, en el mundo de la escuela, debemos evitar medir y que se mida la "supuesta " calidad educativa por el éxito competitivo, aquel que se cuantifica en porcentajes, haciendo que se mida por la maduración del ser persona del alumno/a;
- y nosotros/as con nuestra enseñanza, como testigos del Dios que es amor, haremos realidad el derribo de los poderosos y la exaltación de los humildes y sencillos cuando en nuestras escuelas estemos habilitados para pronunciar la misma alabanza que Jesús: " Te damos gracias, Padre, porque al esconder estas cosas a los que se tienen por sabios, se las has revelado a los pequeños " (cfr Lc 10,11).
- Dispersar, derribar y enaltecer son tres verbos de conducta que debemos poner en práctica los hombres y las mujeres que gritamos :
¡ SOMOS LIBRES, PARA LIBERAR!.

 A LOS HAMBRIENTOS LOS COLMA DE BIENES Y A LOS RICOS LOS DESPIDE VACÍOS; 

- nosotros/as debemos colmar de bienes a aquellos/as alumnos/as desmotivados potenciando su motivación, ayudándoles a que alcancen una actitud favorable que les lleve a mostrar " amor hacia el estudio " , como nos pedía y nos sigue pidiendo el P.Zegrí, principio fundamental si queremos lograr un aprendizaje significativo y sobre todo principio de bienestar emocional, que sí es un indicador de calidad educativa;
- debemos colmar de bienes con nuestra acogida, humildad, sencillez, apoyo y todos los recursos pedagógico-didácticos disponibles a aquellos/as alumnos/as que, según nuestros modelos de medida, tienen pocas capacidades o aptitudes para el estudio, para que puedan desplegar toda su riqueza personal;
- debemos colmar de bienes con nuestra apertura - corazón sin puertas y manos siempre abiertas - , con cariño, actitud de acompañamiento y escucha activa - que es una forma de amar - a aquellos/as alumnos/as conflictivos/as u objetores escolares, para que através de la comunicación y el fomento de su autoestima puedan romper las cadenas que les impiden una buena integración y un ritmo normal en el proceso de enseñanza-aprendizaje;
- pero seguramente de nuestros centros mercedarios despedimos vacíos a aquellos y aquellas que con nosotros/as han adquirido simplemente una riqueza de contenidos culturales pero no han crecido, porque no han querido, no han podido o no hemos sabido, en riqueza de valores auténticamente humanos: amor, libertad, justicia y solidaridad;
- colmaremos a los hambrientos de bienes y despediremos a los ricos vacíos si somos capaces de recorrer, como educadores/as y como comunidad educativa, el largo camino de los empobrecidos de nuestro mundo escolar y de nuestra sociedad, camino que asumiremos cuando seamos capaces de sentirnos afectados por el sufrimiento del otro/a, conozcamos al otro/a, trabajemos con el otro/a, vivamos con el otro/a en una sociedad y en una escuela más justa, libre, solidaria y fraterna, en definitiva, como pedía el P.Zegrí a su Congregación, cuando seamos capaces de leer el evangelio de la vida desde la parábola del Buen Samaritano, lectura que supone: hacerse cargo de la realidad, cambiar de mentalidad, cargar con la realidad y encargarse de la realidad en que vivimos. 

AUXILIA A ISRAEL, SU SIERVO, ACORDÁNDOSE DE LA MISERICORDIA - COMO LO HABÍA PROMETIDO A NUESTROS PADRES - EN FAVOR DE ABRAHÁN Y SU DESCENDENCIA POR SIEMPRE. 

- porque Dios Padre, rico en misericordia, auxilió, ya en otro tiempo, a Israel llevándolo a la libertad y sigue, a través de los tiempos, igual que socorrió a Samaria y a Jerusalén, ya del impío Senaquerib, y del soberbio Benadab; igual que confundió a los arrogantes, valiéndose de los instrumentos más débiles y flacos, como lo admiró Betulia en Judit, Neptalí en Jael, Egipto en Moisés, y el valle de Terebinto en David, comunicándonos un mensaje consolador; su insondable misericordia no sólo se compadece de nosotros/as, sino que nos rescata, redime y libera;
- porque en Jesús re recoge toda la ternura misericordiosa de Dios su Padre, Él es la imagen del Dios invisible; y por eso Cristo es, para los/as mercedarios/as, el modelo de redentor y misericordioso.
- Por eso como escuela mercedaria, como educadores/as con misericordia entrañable, sabemos que Él está auxiliándonos, liberándonos, redimiéndonos hasta la consumación de los siglos, y tenemos la certeza de que María de la Merced, la Madre de las misericordias, nuestra sin igual Madre y Protectora, como gustaba llamarla el P.Zegrí, nos acoge bajo su manto de cariño, nos auxilia en nuestras dificultades educativas, nos protege y acompaña, en cada momento, por el camino educativo que debemos seguir,
el camino de formar personas libres y liberadoras.
 

Jesucristo Libertador, nuestro modelo de libertad

Nuestra educación será liberadora, es decir, educaremos para liberar, si nuestro concepto de persona humana lo desarrollamos sobre los ejes de la singularidad, de la originalidad y de la autonomía. Es decir, de la libertad.

Un título siempre actual de Jesús es el de Libertador y Redentor. Él liberó y sigue queriendo liberar a todos los hombres y mujeres. Jesús fue el que mejor entendió y realizó la liberación integral de la persona humana. 

Una de las mejores lecciones que nos ha dado Jesús de Nazaret es que "era libre Él mismo", y por eso pudo ser liberador de los demás. Es sorprendente la intensidad y la pasión con que vivió Jesús su libertad. Más que cualquier otra cosa, Jesús fue un " hombre libre " : libre de la familia, libre de las ataduras sociales, libre de las apariencias y el temor al que dirán, libre de la comodidad, el dinero y las ataduras de las cosas; libre del poder político y religioso; libre de la propia ley, lo más sagrado de su mundo cultural, que no vacilará en quebrar si va contra los intereses del hombre o de la mujer. En definitiva, va a ser ese modo radical de entender y vivir su libertad lo que le llevará a la muerte : " Nosotros tenemos una ley y según esa ley debe morir ".

Ahora bien, Jesús vivió su libertad en plenitud para poderse entregar por completo a su misión: el anuncio y establecimiento del Reino que, siguiendo la tradición profética, él concibe como un reino de libertad, abundancia, justicia y paz, abierto a los pobres, a los misericordiosos, a los que buscan y anhelan la justicia, a los que son perseguidos por buscarlo, un reino fundamentado y mantenido en el amor. Amar al prójimo como a mí mismo me exige querer para él la misma educación, el mismo modo de vida que quiero para mí y para los míos. 

Si queremos de verdad " Educar para liberar ", imitando a Jesús Libertador y a María de la Merced, debemos aprender y enseñar al mismo tiempo a leer en los ojos el dolor de los pueblos, la enfermedad de los/as niños/as, el hambre que toca a la puerta, la oscuridad del que busca y no encuentra.  En definitiva, como decía Julio Zavala en uno de sus poemas : " debemos alfabetizar a los que saben leer libros, pero no saben leer el dolor de los hombres y mujeres ". 

            Si somos libres al estilo de Jesús y María, entonces sí que podremos colaborar de un modo eficaz en la liberación de los demás; pero supone ser libre para poder ser liberadores/as. 

Que la escuela mercedaria sea la escuela del Magníficat, una escuela proféticamente liberadora, es lo que todos/as deseamos y que poco a poco, a través de la pedagogía de Dios, la de los pequeños pasos, iremos consiguiendo con la protección y ayuda de María de la Merced. 

Y termino con un a modo de antífona para nuestro Magníficat: " CON NUESTRA SIN IGUAL MADRE Y PROTECTORA, MARÍA DE LA MERCED, CANTÉMOSLE A DIOS EN NUESTRA ESCUELA: EN LAS AULAS, EN LOS CLAUSTROS Y EN LOS PATIOS DE RECREO ".