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Maria de la Merced y Lutgarda. La Fundación.

Nuestra Madre María de la Merced quiso poner en una joven, Lutgarda Mas y Mateu, fiel laica,  hija y hermana, ciudadana de Barcelona, un corazón que pudiera ver la necesidad de sus hijos cautivos, sus deseos de libertad y su voluntad de responder a esta realidad.

En el  s.XIII  un nuevo carisma se descubre en la Iglesia, el carisma de la libertad.

S. Pedro Nolasco movido por inspiración de María, funda la Orden de la Bienaventurada Virgen Maria de la Merced  al “servicio redentor de los cautivos cristianos cuya fe peligra”. Poco después Santa María de Cervelló instaura  la rama femenina de la Orden para trabajar  por la redención de cautivos.

Lutgarda, desde su inquietud cristiana, contempla en la cotidianidad de su vida, las esclavitudes de su tiempo (s.XIX.). Sufre intensamente por la situación de las mujeres obreras. Adolescentes, casi unas niñas, que ya forman parte del mundo del trabajo, pasando las jornadas en las fábricas, con un salario de hambre. Nadie se preocupa por su educación, ni de su enseñanza religiosa.

Lutgarda vislumbra como la ignorancia es causa de la esclavitud del alma de estas mujeres, como les impide desarrollar en plenitud las capacidades que Dios le ha dado a cada ser humano.

Desde la oración a los pies de María de la Merced, vive una experiencia que la lleva a cambiar su vida. Presiente  la necesidad de restaurar la rama femenina de la orden de la Merced que fundara Santa María de Cerbelló, experimenta la responsabilidad de este encargo, y ya desde ese preciso momento emplea su vida en este empeño.

Debe buscar ayuda en el mercedario Padre Pedro Nolasco de Tenas para que comparta el encargo de la fundación de la nueva comunidad.  A principios de 1859 un grupo inicial de 5 personas, empiezan a prepararse.

El 21 de noviembre de 1860, festividad de la Presentación de la Virgen María en el templo, fue el día escogido para vestir el santo hábito  de las 4 primeras hermanas Terciarias de Nuestra Señora de la Merced. De las que Mercedes Bartra i Demestre será la  primera superiora de esta comunidad.

Lutgarda espera. Para poder integrarse por entero en la nueva comunidad primero debe responder a sus deberes familiares y atender a su madre anciana. Por fin en abril de 1861 es aceptada como postulante de la comunidad. Pudiendo profesar los votos religiosos poco antes de morir a la edad de 34 años, el 9 de Agosto de 1862.

El 31 de Enero de  1862 son aprobadas la Primeras constituciones que en su capítulo primero dicen:

“ El fin y objeto de las Hermanas Terciarias de Nuestra Señora de las Mercedes, es santificarse a si mismas y procurar la santificación de otros por medio de la enseñanza”